Visión estratégica para vencer temores empresariales

Visión estratégica para vencer temores empresariales

Muchos temores, como la posibilidad de perder el control de la empresa o que se publiquen los estados financieros, impiden a los empresarios dar el salto que implica convertirse en una sociedad anónima abierta, según el profesor Olavarrieta.

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Por Conexión ESAN el 8 de Agosto 2011 11:45 AM 0 0 0

Sergio Olavarrieta, profesor del curso Estrategia Corporativa durante la XXIII Semana Internacional deESAN, conversó con Conexión ESAN sobre las formas que tiene una compañía para generar ventajas corporativas y cómo vencer los miedos empresariales.

¿Qué tan enraizada está la cultura de estrategia corporativa en las empresas latinoamericanas?

En Perú, Brasil, Chile, Colombia y México, en las empresas grandes de los grupos económicos, esta cultura se encuentra bien incorporada. Muchas de ellas emplean las prácticas de gestión que se utilizan en los países desarrollados. Sin embargo, algunas empresas grandes todavía se siguen manejando con una mirada más de empresa familiar que de un grupo corporativo. También hay muchas compañías que no están abiertas como sociedades anónimas y no listan en Bolsa, por lo que aún hay espacio para mejorar, innovar o utilizar mejores prácticas.

¿La poca apertura hacia la Bolsa se explica por el temor a perder el control de la empresa?

Hay varias razones. Una de ellas es que no quieren perder el control. No arriesgan a que los compren en el mercado. Tampoco desean rendir cuentas, y es que no quieren estar afectos a determinadas regulaciones que implican someterse al escrutinio público. Si la empresa se abre a la Bolsa, la gente sabe cuánto gana o cuánto pierde. En cambio, cuando se mantiene la empresa cerrada el acceso a esa información es mucho más limitada.

Además, abrir la empresa le complica la vida a sus directivos. El hecho de hacer pública la información de la compañía tiene implicancias impositivas, pues se verán obligadas a pagar todos los impuestos que deben. Incluso hay consecuencias de seguridad, pues los delincuentes pueden saber de cuántas utilidades se dispone, etc.

Pero esos temores están cediendo. Hay iniciativas como la de juntar en un solo mercado a las bolsas de Perú, Colombia y Chile. Esto hará que participar en Bolsa tenga más ventajas y estimulará la apertura de las empresas hacia este mercado.

¿Qué consejos daría usted para que los emprendedores manejen corporativamente sus empresas?

Se debe identificar en qué negocios se va a participar. Suele suceder que cuando se está en un negocio, debido a razones de rentabilidad u otros motivos, se quiere entrar en otro. La lógica de cómo se evalúa en qué negocio se va a entrar es muy importante. Muchos deciden entrar a un negocio por intuición, porque les parece que es bueno; y puede ser así, pero hay otros factores a evaluar como el grado de similitud entre el actual negocio y el nuevo, porque si son muy distintos puede darse el riesgo de que los costos de administrar ambos sean diferentes y se suponga a priori que habrá un ahorro, pero en la práctica ese ahorro no ocurrirá.

Otras veces se dan casos de negocios relacionados, como una panadería y una fábrica de galletas. Pero no es lo mismo, porque se trata de productos con ciclos diferentes y con procesos productivos muy distintos. Entonces se debe mirar las diferencias con mayor detalle para ver si se puede transferir algunas capacidades u obtener sinergias cuando se produce una expansión hacia otro negocio.

¿Las alianzas estratégicas pueden hacerse entre empresas pequeñas o son exclusividad de las grandes?

Las pueden hacer empresas de cualquier tamaño. Para las más pequeñas es más fácil incluso porque basta con que se pongan de acuerdo los dueños de dos empresas y hacen su alianza. En cambio, una alianza entre corporaciones puede tomar un proceso más largo. Las empresas pequeñas son más flexibles y obtienen muchos beneficios por tamaño, por juntar compras, por plataformas comerciales comunes, etc.

Claro que normalmente los empresarios tienen proyectos individuales con mucha competencia y miedo a compartir. Las alianzas son como los noviazgos. No todos los noviazgos terminan en matrimonio. Cuando termina un noviazgo, suele suceder que uno de los dos queda llorando. Ahora, al entrar a una alianza empresarial, uno debe hacer todo lo posible por no quedar triste. Es decir, debe procurar aprender de la alianza, verlo como una experiencia, pero no hacerse tantas ilusiones. Se debe estar preparado por si la alianza no continúa en el tiempo.

Además de los miedos empresariales señalados por el profesor Olavarrieta, ¿qué otros temores considera usted pueden ser vencidos con una visión estratégica de los negocios?

Publicado el agosto 11, 2011 en GESTION EMPRESARIAL...!!!. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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